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Gobierno dominicano y sector privado coordinan nueva estrategia I+D+i

A fin de conocer las mejores prácticas en estrategias de I+D+i, la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI) de la República Dominicana, propició la participación de los expertos Eduardo Bitran y Maximiliano Santa Cruz.
El Ing. Eduardo Bitran Colodro, Doctor en Economía de la Universidad de Boston, reconocido experto en el desarrollo de estrategias de innovación en Chile, países de Europa del Este, Colombia y Costa Rica y Director de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO). Es además Presidente del Club de Innovación corporativa en Chile. Por su parte el Lic. Maximiliano Santa Cruz es un experto en propiedad industrial y ex Director del Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile.

Dra. Ruth Alexandra Lockward, directora de ONAPI, República Dominicana

La organización del taller “Innovación para la competitividad: marco legal y políticas públicas de I+D+i” contó con el apoyo del Consejo Nacional de Competitividad (CNC) y la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y tuvo por objetivo sensibilizar a los decisores de la formulación de políticas públicas, el sector privado y académico respecto a aspectos claves para el diseño de la Estrategia Nacional de Innovación.
Durante la ponencia de Eduardo Bitran Colodro titulada: “Mejores prácticas de innovación: evitando la trampa de los países de ingreso medio” se explicó la necesidad de que América Latina cierre la brecha de la productividad y competitividad con programas de apoyo a la innovación empresarial.
El Ing. Bitran Colodro sostuvo que, para lograr ese objetivo, los países de América Latina deben superar la trampa de los países de ingreso medio, concepto que surgió a raíz de que varios economistas se dieran cuenta de que países con niveles de ingreso per cápita bajo que trabajan y llegan a ser países de ingreso medio, les cuesta muchas décadas llegar a ser países del grupo de los desarrollados.
Afirmó que esa trampa se produce cuando los países suben su nivel de ingreso, aumentan las remuneraciones pero las industrias productivas se quedan rezagadas, aplicando el mismo modelo de la etapa de cuando tenían bajo nivel de ingreso, por lo tanto, comienzan a tener dificultades para competir debido a que no pueden hacerlo con los países más pobres que tienen mano de obra muy barata, pero tampoco pueden hacerlo con los países más desarrollados que incorporan mucha tecnología y capital humano de alta calidad, por lo que tampoco pueden seguir con servicios o productos de alto valor porque no pueden competir con los países más desarrollados.
Por ello, advierte que los países que descansan en mano de obra barata, en los recursos naturales y no se preocupan de incorporar innovación, tecnología y capital humano sofisticado, les disminuye la productividad, y por ende cae el crecimiento de ingreso per cápita ya que no convergen al nivel de ingreso de los países desarrollados.
“Entonces se crea un país de ingreso medio, pero extremadamente vulnerable y eso alienta tensiones sociales y por lo tanto la trampa de los países de ingreso medio no solo es un tema económico sino que tienen elementos sociopolíticos que si uno no sostiene el crecimiento y el mejoramiento de la distribución de los ingresos no genera las condiciones de estabilidad”, indicó.
De acuerdo a su experiencia los países de América Latina tienen que analizar estos temas y reorientar sus políticas hacia la innovación “primero con la absorción tecnológica, y segundo la innovación de productos y procesos transfiriendo tecnología de cualquier parte del mundo”.
Bitran Colodro reconoce que no existen recetas mágicas, pero existen casos de éxitos en los cuales la innovación en los países no se da por sí sola, ya que se requiere un trabajo en equipo para lograr la colaboración al interior de la empresa, entre la empresa y centros tecnológicos, entre la empresa y universidades y entre la empresa y socios internacionales.
De igual manera es fundamental según explicó que América Latina avance hacia la cuarta revolución industrial con una estrategia propia enfocada en sus potencialidades.
Según su experiencia cuando se agotan los elementos de cambio estructural, lo que viene es la innovación y para ello, el sector privado es el elemento esencial trabajando unido con políticas públicas, universidades y centros tecnológicos para garantizar la productividad del país.
Frente a este panorama Maximiliano Santa Cruz aconseja un uso efectivo de la propiedad industrial por parte de los empresarios mediante el uso de las bases de datos de patentes propiciando la transferencia de tecnología y el aumento de la competitividad de los sectores productivos. Asimismo aconseja la protección de las innovaciones y estrategias de diferenciación empresarial mediante las marcas y otros signos distintivos.
El año 2019 fue declarado Año de la Innovación y la Competitividad mediante decreto 453-18, iniciativa de la cual ONAPI es agencia clave de implementación junto al Consejo Nacional de Competitividad, el Ministerio de la Presidencia, Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, las asociaciones empresariales, entre otros.