Columnas

Alentadores avances de las ONAPIs

LOS RESULTADOS DE LOS ESFUERZOS COLABORATIVOS ENTRE LAS ONAPIS A LA FECHA SON ALENTADORES. LOS NIVELES DE COLABORACIÓN ENTRE OFICINAS SON INTENSOS, CON REUNIONES PERIÓDICAS ENTRE LOS DIRECTIVOS Y LOS TÉCNICOS DE LAS OFICINAS.

 

Por Pablo Angelelli

La Propiedad Industrial (PI), el conjunto de instrumentos jurídicos tales como patentes, marcas, indicaciones geográficas y diseños industriales entre otros, es una herramienta fundamental para promover la innovación empresarial. En efecto, la PI estimula la innovación mediante diversos mecanismos. En primer lugar, los innovadores al tener exclusividad por tiempo limitado para usar, vender o fabricar sus invenciones reciben una compensación, vía rentas monopólicas, por haber invertido recursos en actividades inciertas y riesgosas como las de innovación. En segundo lugar, a cambio de este beneficio, el innovador debe revelar su invención para que cualquier individuo con suficiente conocimiento del estado del arte la pueda replicar, lo cual favorece la difusión tecnológica y estimula a los competidores a implementar una nueva ronda de innovación a partir de ella. Un sistema de PI equilibrado debe no solamente proteger a los pioneros sino también favorecer la difusión y acceso al conocimiento, permitiendo a la larga el crecimiento de la productividad y el empleo. La mayoría de los estados cuentan con instituciones especializadas para proveer estos servicios de PI: las Oficinas Nacionales de Propiedad Industrial (ONAPIs).

En sistemas de innovación incipientes y poco desarrollados, como los de América Latina y el Caribe, las ONAPIS enfrentan diversos desafíos para una gestión eficiente de la PI. En particular, es difícil contar con una masa crítica de examinadores formados como para procesar las solicitudes de patentes y diseños que cada oficina recibe en tiempo y forma, existen problemas de costo para acceder a bases de datos internacionales para llevar a cabo los procesos de búsqueda del estado del arte, faltan especialistas en difusión y transferencia de tecnología, y no siempre es posible acceder a las herramientas informáticas más actualizadas para gestionar los procesos operativos asociados a la protección y difusión de la PI, entre otros.

En los últimos años, en la región se han venido desarrollando actividades conjuntas entre las ONAPIs tendientes a mejorar sus procesos de concesión de marcas y patentes y hacer disponible el conocimiento tecnológico al público en general. Sin embargo, es a partir del apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de su Iniciativa de Bienes Públicos Regionales (BPR), que esta cooperación internacional adquiere una nueva dimensión. En efecto, a partir del proyecto “Sistemas de Cooperación sobre Aspectos de Información Operacional y de Propiedad Industrial” (RG-T1688) (también denominado “PROSUR”), nueve países de América del Sur –Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Suriname y Uruguay– iniciaron un proceso sistemático de intercambio de información y experiencias de gestión de PI. El mencionado proyecto, ejecutado entre los años 2010 a 2014, permitió avances sustanciales en la puesta en marcha de acuerdos y mecanismos de cooperación regional a nivel técnico en materia de examen de patentes, desarrollando para ello una plataforma informática regional de interconexión de las ONAPIs, así como el relevamiento de la información relativa a los procedimientos de concesión de marcas en las nueve oficinas de PROSUR.

Asimismo, desde 2014, el BID y las ONAPIS de América del Sur, están desarrollando un segundo proyecto denominado “Consolidación de la cooperación entre Oficinas de Propiedad Industrial de América del Sur” (RG-T2429), a través del cual se espera generar una esquema institucional maduro de cooperación regional en materia de PI, profundizando el trabajo realizado en patentes, desarrollando servicios colaborativos en marcas y, fundamentalmente, poniendo en marcha servicios de información tecnológica concretos al sector productivo y de investigación, para contribuir a los objetivos de desarrollo de toda la región y lograr sustentabilidad de la iniciativa.

Los resultados de los esfuerzos colaborativos entre las ONAPIs a la fecha son alentadores. Los niveles de colaboración entre oficinas son intensos, con reuniones periódicas entre los directivos y los técnicos de las oficinas. Existen avances importantes en esquemas colaborativos en patentes, marcas, sistemas informáticos y difusión tecnológica. Y otras oficinas de América Central se están sumando al proceso iniciado en América del Sur. Hacia el futuro es importante que se mantengan los esfuerzos de cada una de las ONAPIs participantes para que este modelo de colaboración en el ámbito de la PI se vuelva un ejemplo exitoso de integración para América Latina y el Caribe.

Pablo Angelelli

Especialista Líder en la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Santiago de Chile.

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